Apertura y derecho de vía
Desmonte del derecho de vía y trazo del eje sobre el terreno, ajustado a lo que el predio o el proyecto permiten.
Desde la brecha de acceso a un predio hasta obra lineal con base y carpeta. Terracería, revestimiento, drenaje y pavimento.
Un camino es la misma obra a tres escalas: la brecha que da acceso a un rancho o a una granja, la calle de una privada nueva, y el tramo de camino rural o carretera con base y carpeta. Cambia el volumen y cambia la especificación; el orden de ejecución y los errores típicos son los mismos.
Un camino barato se paga dos veces. Una brecha empujada con tractor y sin drenaje se ve bien la semana que se hizo y desaparece con las primeras lluvias. La diferencia entre eso y un camino que dura está en tres partidas que suelen ser las primeras en recortarse: el despalme hasta terreno firme, el revestimiento compactado por capa, y las obras de drenaje transversal para que el agua cruce el camino en lugar de correr encima de él.
Desmonte del derecho de vía y trazo del eje sobre el terreno, ajustado a lo que el predio o el proyecto permiten.
Despalme, corte, relleno y conformación de la rasante con motoniveladora y control de nivel.
Material colocado y compactado por capa, al espesor que pida el tránsito esperado. No una capa suelta encima.
Suministro, tendido y compactación de base al espesor de proyecto.
Terminado de la vialidad en la solución que pida el proyecto.
Cunetas, pasos de agua y alcantarillas. Es la partida que más se recorta y la que decide si el camino sobrevive.
Conexión con la carretera existente y accesos internos a naves, corrales, bodegas o lotes.
Recuperación de caminos revestidos que ya están operando, sin rehacerlos desde cero.
El material del revestimiento no es intercambiable. Un sascab fino se acomoda bien y se ve parejo, pero con tránsito pesado y agua se vuelve lodo; un triturado bien graduado cuesta más por metro cúbico y aguanta varias veces más. La decisión correcta depende del camión que va a pasar y de cada cuánto, no del precio por viaje.
Y casi siempre hay una tercera opción mejor que las dos. Si el predio o el tramo tienen material aprovechable, abrir un banco ahí mismo y triturar en sitio suele salir por debajo de comprar y fletar, porque en un camino largo el flete pesa más que el material. Cuando entramos a cotizar un camino en un predio grande o un tramo alejado, esto es de lo primero que revisamos.
En camino pavimentado la lógica es la misma un nivel más abajo: lo que decide la vida de la carpeta no es la carpeta, es la subrasante y el drenaje. Una base impecable sobre una subrasante mal compactada falla igual, sólo que más tarde y más caro.
Si la obra es tuya, la cotizamos completa — caminos y carreteras —, con residente en sitio y precio cerrado o por unitarios. Si eres la constructora que ganó el contrato, te rentamos las máquinas que necesites, con o sin operador. Es el mismo equipo y la misma gente: cambia quién dirige la obra.
Todo es flota propia. Y todo se renta por separado, si prefieres ejecutar la obra con tu propia gente.
Dinos el municipio, la superficie o el volumen aproximado y para cuándo lo necesitas. Con eso te damos un rango el mismo día, y la propuesta formal después de la visita al sitio.